Materiales de Apoyo
Pasa a la Acción
Preguntas Frecuentes
Crianza Consciente para madres y padres viudos
Bloque 3: Empieza a Cuidarte
Tema 6: Céntrate en lo importante
Para sobrevivir a la crianza en solitario, debes aplicar un triaje de urgencias a tus tareas domésticas y sociales. No todas tus tareas deberían tener el mismo peso y, si cometes el error de intentar abarcarlo todo, es probable que falles en tu objetivo principal.

Para clasificar los distintos tipos de tareas, te propongo que uses la Matriz de Eisenhower. En esta matriz podrás repartir todas tus actividades en función de su Importancia y su Urgencia.

El objetivo principal de este tema es que tengas clara la diferencia entre lo Importante y lo Urgente. Lo primero (lo importante) es aquello sin lo que no es posible llevar una vida plena. La alimentación, el descanso, el amor, el juego (con tu hijo), la salud... Todo ello debes colocarlo en una posición en la que no corra peligro. Tal vez no vayas a poder demostrar amor a tu hijo a cada minuto del día o jugar con él siempre que le apetezca, pero debes asegurarte de que lo haces todos los días.

Lo urgente es todo aquello que no es importante pero que nos pide prioridad, algunas veces con un motivo y otras veces sin ninguno; lo que podríamos hacer cualquier otro día. Aquí puedes incluir cosas como la limpieza o el orden de la casa (debemos asumir que nuestra casa volverá a estar digna de una revista de decoración durante algunos años), la compra (siempre tenemos algo con que apañarnos si no es posible ir al súper), la colada, etc.

Un error habitual es haber hecho planes y no ser capaz de deshacerlos. Por ejemplo, viernes por la tarde y tu hija vuelve del colegio cansada y se queda dormida sin que te des cuenta justo en la tarde en la que tú tenías pensado salir con ella a comprarle unos zapatos. O tenías cita para ella en la peluquería o querías ir a hacer la compra de la semana… ¿Vas a sacrificar algo importante como el descanso por algo que es urgente sólo porque te lo habías programado así? ¿Qué tal si le das otra vuelta a tu agenda y tratas de ubicar esa tarea en otro momento del fin de semana? Seguro que puede esperar y a cambio, no sólo estarás dejando a tu hija descansar (que salta a la vista que lo necesita) sino que te libras de tener que despertarla y llevarla a regañadientes; y tú también puedes disfrutar de ese momento de silencio en tu casa.

Por supuesto, en los casos en los que una tarea importante se convierte en urgente (debemos tratar de evitar llegar a esos extremos), tendremos que prestarle toda nuestra atención hasta resolverla. No es conveniente dejar que esto llegue a suceder, ya que eleva nuestro nivel de estrés por las nubes y nos obligará a dejar aparcadas el resto de cosas, algunas de ellas importantes.

En los materiales de apoyo del tema, he dejado una pequeña Matriz de Eisenhower. Al rellenarla, tus actividades quedarán categorizadas en Importantes, Urgentes, Importantes y Urgentes y No Importantes ni Urgentes.

Al principio, tal vez te podrá parecer una tarea demasiado costosa porque el número de actividades que, tanto tú como tus hijos hacéis a lo largo de la semana es tan amplio y las actividades son tan diversas, que continuamente te surgirá la necesidad de colocar nuevas actividades o reubicar las que ya colocaste entre las cuatro categorías de la matriz.

A modo de ejemplo, te muestro algunas actividades que podrías considerar en cada una de estas categorías, aunque la ubicación de cada actividad en un espacio u otro de la matriz debe depender exclusivamente de tu criterio:

  • Importantes: son el centro de tus creencias sobre la salud y el bienestar tuyo y de tus hijos, como por ejemplo, la higiene personal, las horas de sueño, el tiempo de calidad en familia, etc. Estas actividades deben formar parte de tu día a día y deben ser tu objetivo prioritario. Si las cumples, sentirás la satisfacción de haber hecho bien tu trabajo como padre o madre.

  • Urgentes: son actividades que debes hacer en el día pero que no entran en la categoría de importantes, como por ejemplo hacer las tareas escolares (en función de la edad de tu hijo y la repercusión de la tarea), la limpieza del hogar, los hobbies, etc. Estas actividades, siendo deseables, no deberían formar parte de lo obligatorio, con lo que te podrías permitir el lujo de no hacerlas todos los días si no te queda tiempo para ellas. Nunca deberás priorizarlas sobre las tareas importantes. Por ejemplo, que terminen los deberes (sobre todo cuando los niños son pequeños) no debería ser más importante que cenar tranquilamente en familia o dormir las horas necesarias.

  • Importantes y Urgentes: estas actividades no las puedes aplazar y deberás priorizarlas a todas las otras. Son importantes porque cumplen el requisito de formar parte de tus valores principales y, además, tienen la urgencia de tener que hacerse sí o sí en el día. En esta categoría podrías meter actividades como las relaciones familiares o afectivas en momentos muy especiales como una celebración o una hospitalización, el cuidado y descanso en momentos de enfermedad de tus hijos o el acompañamiento amoroso en momentos de especial fragilidad emocional.

  • No Urgentes ni Importantes: estas actividades son las últimas en tu lista de prioridades. Aquí puedes introducir cosas como ver la televisión, los dispositivos electrónicos, determinados compromisos sociales, etc.

Tómate tu tiempo para ir colocando cada una de tus tareas y las de tus hijos en su espacio. No es necesario que tengas todas vuestras actividades categorizadas desde el primer día. Se trata de una actividad importante que, por tanto, debes ir realizando poco a poco todos los días. Tampoco deben figurar en la matriz todas vuestras actividades de manera pormenorizada, basta con que vayas colocando aquellas que te generan confusión porque aún no has decidido en qué categoría están y te ves obligado u obligada a decidir cómo las vas a tratar cada vez que aparecen.

Una medida muy útil para saber en qué cuadrante colocar cada actividad es escuchar a tu cuerpo. Tus emociones son tu brújula más precisa, pero tienes que aprender a distinguir el idioma de la "Urgencia" del idioma de la "Importancia".

El idioma de la Urgencia es el estrés: Aprende a detectar las formas en las que tu cuerpo refleja la alarma. Apretar los puños, tensar la mandíbula o tener una respiración corta son señales de que estás sintiendo urgencia. Cuando veas la casa desordenada y sientas esa pequeña angustia en el pecho, tu cuerpo te está pidiendo actuar ya. Frena. Esa incomodidad visual te está marcando una urgencia, pero tienes que preguntarte: ¿Es realmente importante ahora mismo recoger esto, o es más importante que yo descanse?

Deberás valorarlo tú y mantener un equilibrio constante para conseguir que las menos tareas posibles caigan en la casilla de Urgente e Importante.

El idioma de la Importancia es la calma y la alegría: Las emociones expansivas y positivas son tu gran guía para el Cuadrante 2 (Lo que es Importante pero No Urgente). Todo aquello que te hace sonreír, que te relaja, que te deja un buen sabor de boca o que, como cantar o bailar, muestra tu alegría... eso es lo Importante.

A menudo, estas actividades importantes no nos generan ninguna "urgencia" física por hacerlas, no hay un jefe ni una fecha límite presionándonos. Por eso solemos abandonarlas en favor de lo urgente. Pero si aprendes a observarte, te darás cuenta de que agendar y proteger esos momentos de calma y sonrisa es exactamente la manera en la que quieres vivir a partir de ahora.

Cuando sientas esa pequeña punzada de culpa por lo que estás dejando de hacer, no vayas a remediarlo al instante. Respira, reconoce esa sensación y repítete mentalmente: 'Esto que siento es el precio de haber elegido bien. Duele un poco, pero estoy exactamente donde tengo que estar'.

Al cabo de un tiempo, tú y tus hijos tendréis muy claro qué es lo más importante en vuestra familia y no gastarás energía en tratar de llegar a todo.

Recuerda: aprender a renunciar es la clave de la felicidad.