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Preguntas Frecuentes
Crianza Consciente para madres y padres viudos
Bloque 2: Contexto
Tema 2: Tú
Ahora vamos a hablar un poco de ti. En la vorágine del día a día, es posible que no entiendas muy bien lo que te está pasando. Aunque profundizaremos en tus necesidades en el siguiente bloque de temas, quiero darte una pequeña introducción.

Criar a los hijos, hoy en día es una tarea mucho más complicada de lo que ha sido en épocas anteriores. Si a ésto añadimos la situación de viudedad por la que estás pasando, las diferencias con cualquier otro modelo de crianza se hacen aún mayores.

Los modelos de crianza que aprendiste en tu niñez han quedado completamente desfasados porque el mundo y la sociedad cambian a velocidades nunca vistas hasta ahora.

Para que te hagas una idea, se estima que históricamente, los paradigmas tecnológicos, culturales y de valores tardaban entre tres y cuatro generaciones en cambiar. Es decir, un bisabuelo, un abuelo, un padre y un hijo nacían, vivían y morían esencialmente en el mismo mundo, con las mismas herramientas y los mismos valores.

Sin embargo, hoy en día, el mundo sufre transformaciones estructurales en las formas de comunicarse, de trabajar, de relacionarse, etc. aproximadamente cada cinco o siete años. Esto significa que las herramientas emocionales y prácticas que nosotros aprendimos en nuestra infancia nacen ya obsoletas para criar a nuestros hijos.

Actualmente, el aislamiento social, con la familia extensa cada vez más disgregada, las exigencias laborales que nos obligan a trabajar de manera cada vez más intensa, la presión por la búsqueda de esa vida perfecta simulada por algunos en las redes sociales o la sobreestimulación que reciben nuestros hijos por medio de los dispositivos electrónicos, son grandes dificultades que generaciones anteriores de padres y madres no tuvieron que enfrentar.

Si la crianza ya es de por sí difícil en situaciones normales, cuando te has quedado solo o sola, estamos hablando de otra liga o de otro deporte diferente.

Seguramente nunca habías imaginado encontrarte en la situación en la que estás ahora. No sólo cargas con tu dolor, sino que tienes que sostener el de tus hijos. Estás sólo o sola pero para el resto del mundo, parece que eso no cuenta. La exigencia en el trabajo es la misma, el tiempo para atender a tus hijos, es el mismo, las exigencias en el colegio son las mismas… que si contaras con la ayuda de la persona que falta. Qué te voy a contar que tú no sepas…

Tratas de hacerlo todo de la mejor manera posible. Tratas de estar tranquilo o tranquila pero es difícil quitarse el miedo de encima. Eres el único sustento económico de tus hijos, con lo que NO te puedes permitir flaquear en el trabajo; eres el único sustento emocional para tus hijos, con lo que te desvives por NO cometer errores que les hagan sentir mal.

Mientras tanto, tú te conviertes en algo secundario. No tienes tiempo para cuidarte, para relajarte, para disfrutar… y eso, más pronto que tarde, pasa factura. El estrés, el cansancio, el dolor no atendido… te van cambiando poco a poco. Tal vez ya no rías tanto como lo hacías antes, tal vez lleves un tiempo más irascible, especialmente con las personas a las que más quieres (porque es quienes te atreves a mostrar tus verdaderas emociones), tal vez sientes que has perdido esa conexión con tus hijos que tenías antes y dudas de si les quieres tanto como deberías… Entonces viene la culpa y eso te arrebata la poca energía que podía quedarte.

¿Cómo vas a poder cuidar de los tuyos si no te cuidas a tu persona? ¿Cómo vas a transmitir paz, confianza o alegría, si no los tienes? Tus hijos necesitan muchos tipos de cuidados, como veremos cuando hablemos del amor. Centrarte sólo en alimentarlos o vestirlos, no será suficiente. También necesitarán que pases tiempo de calidad con ellos, que les abraces y que respondas a sus errores de manera sosegada y amorosa.

Por lo tanto, si quieres ayudar a tus hjios lo primero que debes hacer es ayudarte a ti.

Los primeros vídeos de este curso te van a dar claves importantes para que recuperes parte de tu energía cuando estás en casa. Debes tratar a tu energía como el recurso valioso que en realidad es. Tu energía te va a permitir hacer y estar. Hacer todo lo que deseas hacer para tus hijos y estar presente con ellos, con todo tu amor.

Necesito decirte algo que probablemente nadie te ha dicho últimamente: lo estás haciendo bien.

No necesitas ser perfecto o perfecta: Tus hijos no necesitan un padre o una madre que no se equivoque, que nunca pierda los nervios o que tenga todas las respuestas.

Tus hijos te aman más que a nada en el mundo: Aunque te enfades y les grites y pienses que les has fallado mil veces, todavía tienes otra oportunidad.

Tú puedes hacerlo: puedes aprender, corregir y guiar tu vida hacia la armonía y la calma. Es más fácil de lo que te imaginas. A partir del siguiente vídeo, empezarás a descubrir cómo hacerlo.