Cuando tu familia pasa de tener dos referentes adultos a uno sólo, la crisis no es solamente emocional; también es estructural. De un día para otro, el 100% de las cargas logística, financiera, educativa, afectiva, etc. recae sobre tu espalda. Lo que antes decidíais y ejecutabais entre dos, pasa a ser solo responsabilidad tuya, que además estás pasando por uno de los peores momentos de tu vida.
En estos casos, muchas veces puede más la responsabilidad que la razón. Es posible que te hayas intentado convencer, no de que puedes, sino de que DEBES PODER hacerlo todo tú solo o tú sola, y además, de que hacerlo bien.
Cualquier intento de protegerte respecto a las demandas excesivas de tus hijos, la familia extensa o los círculos sociales te pueden parecer una muestra de debilidad y terminas cediendo a todo mientras te repites que “tampoco es para tanto”.
Mientras tanto, acumulas estrés, agotamiento, frustración, enfado, desencanto… y otras muchas emociones negativas que van haciendo mella en tu forma de ser y comportarte. Te conviertes en una persona muy distinta a quien recuerdas haber sido tan solo unos años atrás. Es posible que descubras que ahora eres una persona más seria, taciturna, pesimista y hasta antipática de lo que pensabas de ti mismo o de ti misma.
Cuando piensas en cómo ha cambiado tu vida y cómo has perdido ilusión y alegría, la respuesta más fácil probablemente sea señalar a tu labor como padre o madre y el sin fin de obligaciones que te han llegado de golpe. Todos hemos oído quejas de ese estilo que terminan con algo parecido a “pero compensa por el amor que les tienes”. Y esa parte es verdad; como el amor que se tiene por un hijo no hay nada.
Lo que tenemos que intentar es que ese amor no sea una moneda de cambio con la que pagar sufrimientos y amarguras, sino una fuente de satisfacción y energía que enriquezca tu vida.
Para que puedas recuperar el disfrute de cada día y de tu experiencia como padre o madre, lo primero que debes hacer (y tal vez te parezca contradictorio) es pensar menos en tu hijo o hija y pensar más en ti.
Este bloque no trata sobre cómo hacer más cosas en menos tiempo o cómo hacerlo todo sin morir en el intento, sino sobre cómo debes aplicar una política de renuncias para proteger lo único que realmente necesitan tus hijos: a ti como padre o madre mentalmente disponible, con energía y con ganas de disfrutar de la vida junto a ellos.
Además, si observamos las consecuencias en el largo plazo, cuando tus hijos crecen viéndote intentando llegar a todo, llenándote de compromisos y dejando a un lado tu propia estabilidad emocional, corren el riesgo de crecer con alguna de estas dos creencias:
- Por un lado, que todas las personas deben atender a sus caprichos. Esto les hará muy poco resistentes a la frustración, "inmaduros" e incapaces de aceptar los múltiples "no" que les dará la vida.
- Por otro, es probable que copien tus estándares de auto-exigencia y, algún día, se encuentren agobiados por la necesidad de cumplir con las expectativas de todos los que están a su alrededor.
De nada te servirá que trates de instruirles con explicaciones y justificaciones porque tus hijos aprenden de tu conducta, no de tus argumentos. Esos aprendizajes quedan grabados, a veces durante años, hasta que llega el momento en el que su cerebro busca una respuesta ante una nueva situación, como su primer trabajo, su matrimonio o el nacimiento de su primer hijo. Entonces, se activarán los mecanismos que aprendieron en la infancia por imitación, lo que te vieron hacer a ti.
Si el agotamiento te lleva a la frustración y el enfado, es probable que tus hijos crezcan rechazando tu manera de comportarte o de reaccionar a determinadas situaciones. En ese caso, tu ejemplo les servirá para saber qué es lo que NO quieren hacer, pero no les dejará una guía sobre cómo actuar correctamente. Serán adultos que tendrán muy claro quiénes no quieren ser, pero que tendrán que invertir mucha energía y cometerán muchos errores antes de aprender las herramientas que no pudieron observar en casa.
Ahórrales ese trabajo extra: piensa en qué tipo de adultos quieres que se conviertan y muéstrales el camino con tu ejemplo desde hoy."